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Crucero Amazonas
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Alex Bayorti

Crucero por el Amazonas con todo lujo de detalles

Crucero Amazonas

“Sangre y venas de mi cuerpo y de mi vida fuente de irrigación como el corazón y bomba de esperanza para el mundo en nuestra alimentación”.

Otros lo veían como el río más largo del mundo o como una de las Siete Maravillas del mundo natural. Para mí siempre será el río de los nueve países. A lo largo de Surinam, de Guinea Francesa, de Venezuela, de Guayana, de Bolivia, de Perú, Colombia y Ecuador el majestuoso río Amazonas era el protagonista de tragedias y aventuras desde hacía milenios. Mucho antes de que nosotros estuviéramos aquí, ya estaba. Yo solamente fui una turista que llegó hasta el aeropuerto de Iquitos, por casualidad, para hacer un crucero por el Amazonas que me cambió la vida. Pero, ¿Acaso hay algún viaje que cambie al ser humano para siempre?

Iquitos, el punto de partida de un gran viaje

Hay muchos puntos de partida para hacer un crucero por el Amazonas. Entonces, ¿Por qué partir de Iquitos y no de otro lugar? En primer lugar, porque había elegido Perú para vivir un viaje inolvidable. En segundo lugar, porque después de conocer el Valle Sagrado Inca había pocos lugares que pudieran superar tanta belleza. Salvo el Amazonas. El hecho de que Iquitos estuviera en las guías Lonely Planet como una de las ciudades más remotas del mundo también me llamó la atención. Acepté el reto al instante.

Iquitos tiene los suficientes atractivos por sí misma como para que pases todo un fin de semana sin moverte de la ciudad. Leí que su patrimonio histórico incluía la catedral de Iquitos, la Plaza de Armas, el mercado, la casa de Fierro o la casa Pinasco. Sin embargo, no podía pasar más tiempo que el justo para hacer un crucero de 3 o 4 días por el Amazonas así que me apunté la remota urbe para visitarla en otro momento. Hay numerosas agencias de viajes y operadoras que te recogen en el aeropuerto de Iquitos para vivir una aventura. Yo elegí una al azar por lo que no daré detalles acerca del tema. Lo importante es lo que viene a continuación.

Detalles de un crucero por el río Amazonas: experiencias y consejos

Crucero Amazonas Cubierta

Te he engañado un poco. En realidad no es en el aeropuerto de Iquitos dónde me recogían (no, exactamente) sino en el puerto de Nauta. Desde ahí descubrí por que son tan caros los cruceros por el Amazonas; solo había doce suites en todo el barco de más de veinte metros cuadrados cada una. Quienes viajábamos solos teníamos compañero de suite pero, aún así, la habitación seguía siendo impresionante. Tengo que reconocer que al principio hubo una parte de mí que hubiera preferido atravesar en una barcaza esa masa de agua que aglomera el 20% de agua dulce de toda la tierra en vez de en un gran crucero que le restaba intrepidez a la aventura.

Cuanto entras en el barco crucero todo es glamour. Hay un bar lounge, una tienda de souvenirs y, por supuesto, una boutique y, como ya he escrito, al principio da rabia que no sea una embarcación más rústica. Sin embargo, al cabo de dos días se agradecen las comodidades ya que la humedad de la selva amazónica ya es suficiente motivo para no pegar ojo durante la estancia. En retrospectiva, me agradecí a mí misma haber elegido esta opción. Agradecí también que incluyeran gastronomía peruana, además de europea durante el viaje. Ya sabes que en los cruceros se incluye la manutención (salvo las consumiciones) y que a menudo es una buena manera de probar la gastronomía de la región, aunque no siempre. Con este crucero tuve mucha suerte aunque el precio suele ser siempre mucho ya que va desde los 1500 euros en adelante.

La Selva Viva, el motivo para cruzar el Amazonas

Durante el viaje, me contaron que existía la posibilidad de encontrar cruceros por el Amazonas desde Lima pero la verdad es que en mi caso no hizo falta. Al segundo día de travesía navegábamos por Selva Viva y conocer el pueblo de Solterito, el ascenso del río Marañón y la reserva de Pacaya Samiria.

Pueblo del Solterito: A menudo, lo que sucede cuando se viaja a dónde no muchos han estado es que se siente la necesidad de conocerlo absolutamente todo. Yo ya estaba curada de espanto con respecto a este “síndrome del todismo” así que empecé por agradecer lo que tenía; un viaje inolvidable por sus nenúfares gigantes “Victoria Regia” y conociendo más acerca de su estilo de vida, completamente al margen de lo que conocemos como civilización. Sinceramente, me entraron unas ganas locas de quedarme ahí pero como cantaría Mercury: “the show must go on”.

Río Marañón: El guía nos explicó que ese día pararíamos en un lugar espectacular y no se equivocaba. Era ni más ni menos que el punto de confluencia entre el río Marañón y el río Ucayali. Es decir, estábamos en el mismísimo nacimiento del río Amazonas. Era imposible no sentirse como un explorador del siglo XIX ante una de las estampas más épicas jamás vistas en el mirador de Grau, desde dónde se podía divisar la confluencia de ambos caudales con todo lujo de detalles.

Reserva Nacional de Pacaya Samiria: El crucero llegó a esta reserva, concretamente a las zonas de Nauta Caño y Yanacayu-Pucate que son las que están más cerca de Iquitos. Por toda la zona hay numerosos poblados indígenas y casi todos proporcionan servicios turísticos vinculados a las artesanías y a la gastronomía. Ya sabía que no era posible viajar sin la compañía de una agencia pero no sabía que era posible la alternativa de contactar directamente con guías de la reserva. Yo hice el viaje en Noviembre que es la época en la que mejor se pueden observar monos o aves pero realmente se puede viajar durante todo el año.

Solo hubo una cosa de la que me arrepentí. No poder hacer más días de expedición renunciando con ello a visitar el pueblo cocama de San Martín de Tipischa, una localidad en la que las técnicas agrícolas que utilizaban estaban vinculadas a sus terrenos inundables o incluso la opción de visitar la ciudad de Iquitos, finalmente. No me arrepiento, de cualquier modo, ya que soy consciente de que tarde o temprano volveré. Siempre se regresa a los lugares que fuiste feliz, por mucho que diga el refrán.

* Fotografías del Crucero Amatista

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